¿Sabe lo que está comiendo? Su móvil le ayuda a comprar mejor

Hace unos años, si alguien nos hubiera dicho que antes de comprar un paquete de cereales, una salsa de tomate o unas galletas sacaríamos el móvil del bolsillo para escanear su código de barras, probablemente nos habría parecido un poco extravagante.

Hoy ya es posible… y puede resultar sorprendentemente útil.

Porque una cosa es saber leer una etiqueta y otra muy distinta es comprender realmente lo que estamos comprando. La letra pequeña, las tablas nutricionales, los nombres de los ingredientes, los reclamos como «natural», «sin azúcar añadido», «rico en fibra» o «light» y las imágenes cuidadosamente elegidas del envase pueden hacer que un producto parezca más saludable de lo que realmente es.

Y no olvidemos el marketing. Las empresas conocen muy bien la manera de presentar sus productos para hacerlos atractivos. Algunas afirmaciones pueden ser perfectamente legales y, sin embargo, inducirnos a una impresión bastante diferente de la realidad nutricional del producto.

A medida que se cumplen años, esto puede ser especialmente interesante. La alimentación adquiere una importancia creciente, pero no todos hemos tenido la oportunidad de aprender a interpretar correctamente toda esta información.

Aquí es donde entran en juego unas aplicaciones todavía poco conocidas por muchas personas: los escáneres de productos alimentarios (y cosméticos).

1. ¿Cómo funcionan?

La idea es muy sencilla. Primero, descargue en el teléfono una de las aplicaciones existentes. En el supermercado, apunte con la cámara del teléfono al código de barras de un producto. La aplicación lo reconoce y, enseguida nos muestra información sobre su composición y una valoración global.

Dependiendo de la aplicación, puede indicarnos aspectos como la calidad nutricional, el contenido de azúcar, sal o grasas saturadas, el grado de procesamiento, determinados aditivos, la presencia de ingredientes que queramos evitar e incluso productos similares que considera mejores.

No sustituyen a un nutricionista ni hacen milagros. Pero pueden convertirse en una especie de pequeño «traductor» entre la etiqueta del supermercado y nosotros. Y aquí está quizá su mayor utilidad: no necesitamos convertirnos en expertos en nutrición para empezar a tomar decisiones algo más informadas.

2. ¿Cuáles merece la pena conocer?

Hay bastantes aplicaciones de este tipo y la oferta cambia con bastante rapidez. Para este artículo he seleccionado algunas que actualmente tienen interés para quien compra alimentos en España.

● Yuka: probablemente la más conocida

Yuka es posiblemente la aplicación que más ha popularizado este sistema. Permite escanear alimentos y también productos cosméticos y ofrece una puntuación sencilla acompañada de una explicación.

En los alimentos, su valoración combina principalmente tres elementos: calidad nutricional, presencia de determinados aditivos y carácter ecológico del producto. La calidad nutricional representa el 60 % de su puntuación, los aditivos el 30 % y el carácter ecológico el 10 %.

Una de sus ventajas es precisamente su sencillez. En pocos segundos podemos saber si un producto obtiene una valoración favorable y, si no, consultar alternativas. Yuka afirma disponer actualmente de unos cuatro millones de productos alimentarios en su base de datos.

Más información sobre Yuka

● MyRealFood: con especial atención a los ultraprocesados

MyRealFood utiliza un enfoque algo diferente y pone bastante énfasis en distinguir los alimentos según su grado de procesamiento.

También permite escanear productos y obtener una puntuación de 0 a 10, consultar alternativas y recibir información relacionada con objetivos nutricionales, alergias e intolerancias. Además, incorpora una enorme biblioteca de recetas y otras funciones relacionadas con el seguimiento de la alimentación.

Puede resultar especialmente interesante para quien quiera ir más allá de contar calorías y prestar atención a la cantidad de alimentos ultraprocesados que consume.

Más información sobre MyRealFood

● GoCoCo: otra opción especialmente interesante en España

Fue una de las primeras aplicaciones españolas de este tipo. Su enfoque combina diferentes sistemas de evaluación, entre ellos el modelo de perfiles nutricionales de la OMS y la clasificación NOVA, que clasifica los alimentos según su grado de procesamiento. También tiene en cuenta determinados niveles de azúcar, grasas saturadas, sodio y calorías.

Su puntuación va de 0 a 10 y, además de la valoración del producto, ofrece alternativas y funciones relacionadas con alimentación, peso y control de la diabetes. Para alguien que quiera prestar especial atención a los ultraprocesados o a determinados aspectos metabólicos, puede ser una opción interesante.

Más información sobre GoCoCo

● Open Food Facts: menos «opinión», más información

Open Food Facts es un concepto algo diferente. Se trata de una base de datos alimentaria abierta y colaborativa que permite consultar información sobre millones de productos.

Su aplicación permite escanear y comparar productos y ofrece, entre otras cosas, información nutricional, Nutri-Score y clasificación NOVA. La versión actual también permite comparar varios productos entre sí según los criterios que interesen al usuario.

Puede resultar especialmente útil para quien prefiera disponer de más información y formarse su propia opinión, en lugar de recibir simplemente una puntuación final.

Más información sobre Open Food Facts

3. Pero… ¿podemos fiarnos de estas aplicaciones?

Estas aplicaciones son herramientas, no jueces. Dos aplicaciones pueden analizar el mismo producto y darle valoraciones diferentes porque utilizan criterios y métodos de cálculo distintos.

Además, una puntuación se refiere normalmente al producto y no necesariamente a nuestra dieta completa. Un alimento que obtiene una mala puntuación no significa que debamos prohibirlo para siempre. Del mismo modo, uno que obtiene una buena puntuación no convierte automáticamente nuestra alimentación en saludable.

La cantidad también importa. Y hay otra limitación muy práctica: si el producto no está registrado en la base de datos o la información disponible es insuficiente, la aplicación puede no ofrecer una valoración. Esto sigue ocurriendo con algunas referencias, especialmente en productos menos habituales.

Por eso mi consejo sería sencillo: utilice estas aplicaciones para comparar y aprender, no para obedecerlas ciegamente.

4. Una pequeña costumbre que puede cambiar nuestra forma de comprar

Quizá lo más interesante no sea la aplicación en sí, sino lo que ocurre después de utilizarla durante un tiempo. Cuando empezamos a escanear productos descubrimos algo curioso: algunos alimentos que considerábamos saludables no lo son tanto… y otros que nos parecían poco interesantes pueden resultar bastante mejores de lo que pensábamos.

Poco a poco empezamos a fijarnos en el azúcar, la sal, las grasas saturadas, los ingredientes y el grado de procesamiento. Y, sobre todo, comenzamos a comparar.

Personalmente, llevo varios años utilizando una de estas aplicaciones y puedo decir que ha cambiado bastante mi manera de mirar los productos que encuentro en el supermercado. Me ha hecho cambiar mi forma de comprar, prestar fácil y rápidamente mucha más atención a la calidad de mi alimentación y, en general, ser más consciente de la relación entre lo que como y el cuidado de mi salud.

Mi imagen del mercado de los productos alimenticios, cosméticos y de limpieza ha cambiado mucho. Me he dado cuenta de una realidad desconocida. Ahora me siento mejor informado para evitar productos poco saludables, comer más sano y equilibrar mi dieta sin renunciar a todo lo que me gusta. Aprecio ese aspecto de las aplicaciones: no deciden por nosotros, sino que nos ayudan a decidir mejor.

5. Una última consideración

Las aplicaciones disponibles en España no son necesariamente las mejores opciones para todo el mundo. En otros países existen otras herramientas, bases de datos y sistemas de evaluación que pueden resultar más completos o estar mejor adaptados a los productos disponibles localmente.

Pero si vive en España y nunca ha utilizado una de estas aplicaciones, quizá merezca la pena probarla la próxima vez que vaya al supermercado. Escanee un producto que compra habitualmente. Después, escanee otro de una marca diferente. Compare. Le prometo que se va a llevar algunas sorpresas. ¡Además, verá que más caro no significa siempre más calidad!

Puede que descubra que el supermercado no ha cambiado tanto como pensaba… pero que su manera de comprar sí puede cambiar mucho.

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